Aunque a alguien le pueda resultar cuanto menos
extraño, las empresas de trabajo temporal son las primeras en reconocerla
excesiva temporalidad de nuestro mercado laboral –que actualmente se sitúa
en el 30%- y las que encabezan las lista de agentes implicados que
recomiendan su reducción. No son piedras contra su propio tejado, sino la
prueba de que cantidad y calidad nunca estuvieron tan lejos. Las ETT de
nuestro país sólo son responsables de la gestión del 14% de este tipo de
contratos e, independientemente del concepto que se pueda tener de esta
fórmula de trabajo, un dato objetivo destaca sobre cualquier otra
consideración: además de la puesta a disposición del empleado y del
proceso administrativo, estas empresas incluyen en sus servicios
formación, entrenamiento específico, y crecientes recursos destinados a la
seguridad e higiene en el trabajo. Y esto, con las cifras de
siniestralidad en aumento ligadas a la temporalidad, subcontratadas en la
mayor parte de los casos, no representa un asunto baladí.
Patrocinio de AGETT
Luchar contra el problema pasa por conocer los hábitos de
contratación temporal, tanto de forma directa como a través de ETT. Por ello,
el Instituto de Estudios Superiores de Empresa (IESE), con el patrocinio de la
Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT) –que aglutina el
62% de la contratación del sector- ha elaborado un estudio en el que, por
primera vez, se cede el protagonismo a las razones de la “parte contratante”:
en este caso 100 grandes empresas ubicadas en nuestro país hablan de su propia
gestión de la temporalidad.
Para empezar el 77,4% de estas empresas ha recurrido en los
últimos años tanto a ETT como a contratos directos para gestionar contratos
temporales. Sólo el 9,7% de las mismas declara utilizar exclusivamente los
servicios de empresas especializadas, porcentaje que aumenta hasta un 13,5% en
el caso de compañías que cuentan con capital mayoritariamente extranjero y que
desciende hasta el 6,5% en empresas con capital mayoritariamente español. La
tradición cultural pesa, y mucho, a la hora de apostar por este tipo de
contratación.
Cuatro son las principales razones que llevan a las cien
empresas consultadas a demandar los servicios de las ETT: evitar el
sobredimensionamiento de la plantilla (considerado muy importante por el
50,6%); para contratos de corta duración (considerado por el 33%); para
adecuar con exactitud la cantidad de horas precisadas con las contratadas
(29,1%) y para evitar el proceso de reclutamiento y selección (considerado
como muy importante por el 28% de las mismas).
Mandos Intermedios
No obstante, no se recurre a las ETT para cubrir cualquier
perfil. En el caso de los mandos intermedios, ninguna de las cien
organizaciones encuestadas se ha dirigido a las empresas de trabajo temporal,
optando en un 25,8% de los casos por la contratación directa. También aparecen
reticencias a la hora de cubrir los puestos relacionados con atención al
cliente y área comercial al considerar que son funciones para las que se
requiere un elevado nivel de integración en la empresa. Por el contrario, los
puestos contables y administrativos, tienen terreno abonado en esta fórmula de
trabajo para los que se contrata indistintamente diplomados universitarios,
titulados superiores, titulados en formación profesional y graduados
escolares.
Contar con una política formal conocida por toda la
organización para la contratación, evaluación y seguimiento de los
trabajadores temporales es marca de la casa en un 71% de los casos. El
objetivo de este protocolo es evitar que el trabajador temporal pueda sentirse
confuso respecto a su presente y futuro en la empresa. No obstante, el estudio
apunta que el hecho de recurrir a una ETT suele ser ya una forma de transmitir
al trabajador que su relación laboral va a ser limitada. Los investigadores
del IESE apuntan que el propio nombre del sector crea cierto equívoco, cosa
que no ocurre, por ejemplo, en el caso de Estados Unidos: APEP (Agencias
Proveedoras de Equipos de Personas). Otra cosa es que un buen desempeño unido
a una necesidad de personal pueda convertir un contrato temporal en uno
indefinido, como ocurre en un 35% de los casos, según datos globales de AGETT.
En cuanto a la adaptación del trabajador temporal cedido a
la empresa, se observa un alto grado de satisfacción por parte de las firmas
contratantes. Más de la mitad de las compañías encuestadas otorga un notable a
este aspecto. Un dato a destacar es que la mayor parte de las empresas
(75,35%) considera que la productividad del trabajador temporal es igual a la
del empleado permanente y cerca de la mitad señala que la motivación es
prácticamente la misma. Los resultados anteriores podrían chocar con la idea
de que la permanencia en la empresa ayuda a mejorar la productividad al
mantener el conocimiento adquirido en el trabajo dentro de la organización
–explican los responsables del estudio-. El hecho de que la temporalidad no
influya de forma negativa en la productividad indica que el empresariado
español se fía más de las cualidades de la persona que desempeña el puesto que
de las condiciones externas al mismo. Es más, el 21,5% de las empresas
encuestadas opina que la motivación del trabajador es superior a la del
trabajador permanente. A todo esto, hay que unirle el hecho de que gran parte
de la temporalidad se centra en puestos donde el conocimiento es fácilmente
adquirible.
Diversificar riesgos
Por lo general, las grandes empresas consultadas confían la
contratación de sus trabajadores temporales a diferentes ETT. Un 68,8% ha
trabajado con más de una en los últimos cinco años.
Argumentan que dependiendo de la localidad dan mejor
servicio unas que otras, consiguen una mayor competitividad en los precios, y
tratan de conocer y comparar cómo trabajan diferentes empresas del sector al
tiempo que reducen riesgos. Cerca de dos tercios de las empresas usuarias de
ETT recurre a las de mayor tamaño, sobre todo las que tienen capital
mayoritariamente extranjero (78,4%).
Las expectativas de este estudio indican que, si la
economía española sigue creando puestos de trabajo, el empleo temporal podría
disminuir sensiblemente de aquí a veinte años, pero nunca por debajo del 20% ó
25%, debido a que el turismo, principal fuente de ingresos de nuestro mercado,
es un sector caracterizado por la estacionalidad y la temporalidad de su
mercado de trabajo.
El presidente de AGETT considera que el trabajo de las ETT
se dificulta por la existencia de convenios en determinados sectores que
impiden la gestión de la temporalidad, los sobrecostes que gravan un punto por
encima la cotización a la Seguridad Social de sus trabajadores y la Ley de
Prevención de Riesgos Laborales. “Nuestra tasa de temporalidad está más
relacionada con el estado en el que se encuentra nuestra legislación en lo
referente a contratación y, en este, sentido, la demanda de AGETT es que se
nos permita gestionar mejor la temporalidad del país”.